Blog de la actriz Ana Cuesta

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CONFESIONES: La teta contorsionista

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Alrededor de los diez meses, tu bebé lactante desarrolla unas habilidades gimnásticas innatas que nunca antes habías conocido. El momento de darle el pecho a tu bebé da un giro inesperado y pasa de ser vuestro ratito de descanso, paz, sosiego y apego a ser un auténtico número contorsionista digno del mejor circo. Te sorprenderás de la elasticidad infinita que tiene tu teta y de la gran variedad de formas y posturas que existen para poder amamantar y mamar.

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Mi bebé en concreto, está completamente convencida de que puede mamar del revés, mirando hacia fuera y no hacia mi, para así poder alimentarse sin perderse nada de lo que ocurre en el mundo. Y para conseguir su propósito adopta las más inauditas posturas. Sobre todo por las noches, cuando mama tumbada. Bueno no. Mamaba tumbada. Ahora yo sigo tumbada pero ella igual hace el pino que se da la vuelta o pone su culo en mi cara, se atraviesa sobre mi, se pone boca arriba y tuerce el cuello como un pollito creando toda una danza de superación para acabar cayendo rendida y resignada a mamar quieta y dormirse acurrucada a mamá.

 

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Para mí, la lactancia materna es tan sacrificada como gratificante. Al principio es muy dura y agotadora hasta que consigues instaurarla bien. Entonces es una gozada ademas de cómodo, rápido y barato. No te tienes que preocupar de tomas, de llevar leche y agua, de lavar biberones ni de nada.

Además favorece claramente el apego. Demasiado a veces, porque como la mamá es la fuente de alimentación del bebé, ambos deben estar siempre juntos. Tardas más tiempo en recuperar tu independencia pero menos en recuperar tu figura. Claramente ésta es otra gran ventaja. Dar el pecho ayuda a perder el peso y el volumen tras el parto mucho más rápido que si no lo das.

A mí me compensa de cualquier manera. Esta situación de dependencia se prolonga como mucho un año, aunque lo normal son seis meses,  porque a partir de ahí, aunque sigas con lactancia materna, el bebé empezará con alimentación complementaria y ya podrás ir despegándote un poco de él.



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Además, alrededor del año, como ya os he contados, los bebés están más preocupados de conocer y descubrir el mundo que les rodea que de comer. Hay muchos que empiezan a comer peor y dejan de ganar tanto peso. Esto es normal, comen menos y se mueven más. Están creciendo y ahora toca moverse y descubrir. Ya no necesitan estar pegados a mama 24 horas al día.

¡Acompañemosle también en esta etapa tan emocionante y mucho más divertida! Crezcamos con ellos y permitámosle crecer aunque sintamos nostalgia de bebé y veamos cómo se van convirtiendo en personitas. ¡Es parte de nuestra labor como mamás!

¿Quieres compartir conmigo tu experiencia con la lactancia? ¡Puedes dejar un comentario aquí abajo!

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Segundo embarazo

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¡Nuestro bebé va a tener un hermanito! ¡Va a ser hermano mayor! Qué ilusión. Y qué miedo también. Cuánta alegría mezclada con dudas. Mucha culpa. Sentimiento de abandono. El día que descubres que estas de nuevo embarazada pasan por tu cuerpo toda una procesión de emociones tan dispares que no sabrás muy bien lo que sientes y que te acompañarán el resto de tu segundo embarazo.

Tranquila, desaparecerán de golpe el día que veas a tus dos hijos juntos y notes cómo tu amor se multiplica exponencialmete y que tienes más que de sobra para los dos. Pero hasta entonces, todo ese batiburrillo emocional unido a las nauseas del embarazo, el coctel hormonal que padeces y el cansancio acumulado desde que nació tu primer hijo son una autentica bomba explosiva. Díselo asi al papi: ¡cuidadito conmigo que exploto!!

Y es que crear a una persona no es cualquier cosa. Y hacerlo por segunda vez con más aún. ¡Estás “fabricando” a un segundo bebé mientras crias al primero!

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Como mamás, ya sabemos muchas cosas de nuestro primer embarazo. Sabemos cuidar a un bebé, sabemos cómo es un parto, sabemos que el postparto es duro y sobre todo sabemos que todo pasa muy rápido. Pero ahora nos invaden nuevos miedos, inseguridades y un enorme sentimiento de culpa. ¿Podré querer al nuevo bebé tanto como a mi hijo mayor? ¿Se sentirá mi niño abandonado cuando nazca su hermano? ¿Cómo voy a hacerlo para estar con los dos a la vez? Tan pronto lloras como te ries. Igual te agobias y lo ves todo dificilísimo que te lo imaginas idílico! Así es. ¡Esto también se pasa!

El segundo embarazo suele ser más tranquilo, se le dedica menos atención porque el hermano mayor nos ocupa todo el tiempo. Queremos exprimir cada segundo al máximo porque somos conscientes de lo poco que dura y cuánto lo echaremos de menos después.

 

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Te diré, como madre de tres, que el amor no se divide. ¡Se multiplica! No tendrás que repartir la mitad de tu amor para cada uno. Tendras el doble de amor para cada uno de los dos. O el triple si esperas el tercero e imagino que asi sucesivamente. Planteatelo así y todo te resultará menos complicado. Tener un hermano es tener un tesoro.

La experiencia con nuestro primer parto puede repercutir mucho en cómo afrontemos el segundo. No dejemos que una mala experiencia marque esta segunda oportunidad. Cada embarazo es distinto y podemos aprender de los errores y volver a intentarlo con más ganas aún. Tanto si es cesárea como parto vaginal, los segundos suelen ser mas fáciles y rápidos. Y la recuperacion también es mejor. Como siempre os digo, disfrutad que el tiempo vuela y cada dia que se va, no vuelve.


Publicaré otro post de continuación a éste sobre cómo preparar la llegada de un hermanito. Puedes dejarme aquí un comentario contándome como te sentiste tú en este caso. Gracias

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Cómo elegir el carrito de paseo para nuestro bebé

 

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Mamás y papás del mundo he de daros DOS NOTICIAS importantes que van a cambiar vuestras vidas para siempre. La primera es que NO EXISTE EL CARRO PERFECTO. Y la segunda es que HAY VIDA MÁS ALLÁ DE BUGABOO.

Con respecto a la primera afirmación, os confesaré que, aunque no exista un carro perfecto, sí que es posible encontrar el que mejor se adapta a nuestras necesidades y que por lo tanto es nuestro carro ideal. Para ello hay que rebuscar un poco y no conformarnos con lo primero que veamos, con el que tiene mi prima o que nos ofrecen en la tienda: el bugaboo. De ahí mi segunda afirmación.

Para encontrar el carro que nuestro bebe necesita, debemos hacernos algunas preguntas básicas.

  • Qué presupuesto tengo. Si mi presupuesto es alto, genial porque hay verdaderas maravillas que harán de nuestros paseos y rutina con el bebé un verdadero placer. Si nuestro presupuesto es bajo, que no cunda el pánico. Hay remedio e igualmente encontraremos el carro ideal.  Mi consejo:mucho mejor un buen carro de gama alta de segunda mano que un carro de gama baja nuevo. Puedes mirar por Walapop o ir a tiendas de ocasión de cosas de bebé. Yo os recomiendo una que hay en Madrid que se llama Baby Madrid Factory. Dan servicio de garantía de un año en todos sus productos y además se encargan de limpiarlo y ponerlo a punto para que  reestrenes supercarro a un precio muy asequible. Tienen tienda online. Otro día os haré un post sobre cómo comprar un carro de segunda mano.
  • La siguiente cuestión, para mí sería:¿uso el coche a diario o no? Y en caso de usarlo, ¿tengo maletero amplio? Esto es muy importante tenerlo en cuenta y no dejarnos llevar por las hormonas. Adaptémonos a lo que tenemos y hagámonos la vida fácil y práctica. Los problemas ya vendrán. Que meter el carro en el maletero no sea uno de ellos.

Si sois de los que os movéis en coche a diario, os reomiendo un carro compacto, de plegado fácil y en una pieza. Para mí, el plegado siempre en tipo libro, nunca en paraguas.

Si no tenéis ese hándicap, entonces el margen se amplía y podemos mirar carros mas grandes y en dos piezas.

  • Debemos también pensar qué tipo de suelotenemos en nuestro barrio o donde vayamos a pasear, si tenemos escalones en casa en el portal y si viajamos con frecuencia o no en transporte público. Si vivimos en un sitio urbano y sin adoquinado pues unas ruedas finas y pequeñas no serán un problema Pero si vivimos en un sitio de campo, con calles empedradas o tenemos que subir escalones a diario o nos gusta correr, necesitaremos un carro con buenas ruedas, grandes, con amortiguación y  a poder ser neumáticas.
  • Siguiente cuestión, también imprescindible. ¿Tenemos ascensor?El carro tiene que caber con holgura, nada de desmontarlo para subiri y bajar, o de meter el carro haciendo malabares y que luego no quepas tú. En este caso necesitas un carro estrecho y corto. Y si por el contrario vives en un tercero sin ascensor, está claro que tu carro debe ser ligero y de plegado hipercómodo con una sola mano, porque en la otra irá el bebé y la bolsa y seguro que algo más.
  • Y ya por último, nos deleitamos con el diseño, los textiles, la oferta de complementos, el servicio postventa y demás aspectos como capota amplia y con extensión solar, posiciones de reclinado, que se pueda poner mirando a los padres o a la calle, que sea alto o no, que tenga barra apoyabrazos o no, manillar de cuero, reposapiés ajustable, y mil detalles más que marcan diferencias claras entre unos modelos y otros.

Con estos requisitos, seguro que podéis encontrar vuestro carro ideal.

En esta sección de rewiews, os iré haciendo un análisis en profundidad de cada carro que considero interesante, para mi siempre de gama alta.

Así a modo de guía, por ejemplo, os diré que me encantan los Joolz Day, Uppababy Vista y Cruz, Silver Cross Surf o Wayfarer, Babyzen Yoyo, Baby Jogger City Mini GT, Stokke Scoot, Xplory o Trailz, Bugaboo Donkey o Bee, Nuna Peep, Mutsy 4rider, Igo y Nexo, Phil and Teds Sport, Icandy y alguno que otro más que os iré desvelando en detalle.

Todos los he probado con mis hijos y os puedo contar sus ventajas e inconvenientes de primera mano. Si tenéis alguna propuesta de carro que queráis que analice solo tenéis que comentarlo aquí. O dudas sobre cuál sería vuestro carro ideal. Déjame tu comentario e intentaré ayudarte!

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El sueño del bebé

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Cuando te conviertes en mamá, el significado de la palabra trasnochar cambia radicalmente de matiz. Ya no suena a musica disco, amigos y copas. Ahora suena a llanto, bostezos y desesperación. Es mejor que te hagas a la idea de que ya no vas a volver a dormir como lo hacías antes de ser mamá. Pero no pierdas la esperanza, hay algunas fórmulas que pueden ayudarte a pasarlo de forma más llevadera.

En este tema, he de confesaros que he cambiado mucho mi punto de vista desde que empecé en mi andadura como mamá. A Carmen bebé le aplicamos el famoso Método Estivil con tan solo tres meses. Por aquel entonces, yo no contemplaba el colecho, no daba el pecho y no había asumido que dormir toda la noche del tirón ya no era una opción posible. Cayó en mis manos el “Duérmete niño” y me pareció mi salvación.

Os prometo que yo estaba convencida de que era lo mejor para mi bebé y para nosotros. La dejé llorar tal y como pauta el método hasta que una semana después empezó a dormir como una bendita de 9 a 9 con un par de biberones por medio. Lo hice convencida. Segura de que era lo mejor para ella.

A día de hoy lo pienso y me muero de la pena. Ahora mismo no lo volvería a hacer. No lo he vuelto a hacer, de hecho. Manuel durmió en mi cama hasta que nacio Gloria y ahora duerme ella conmigo. Los dos han tomado pecho. Colechar favorece y facilita enormemente la lactancia. Y la lactancia, en mi opinión, facilita y favorece el sueño de la mamá y el bebé sin necesidad de forzar los ritmos. Sin llantos.

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Sabiendo que he llegado a esta postura partiendo del extremo opuesto, puedo deciros que en mi experiencia es mucho mejor enseñarlos a dormir durmiendo. Los bebes aprenden por imitación. Están conectados con los biorritmos de las mamás. Llevan 9 meses dentro de nosotras, necesitan nuestro olor, nuestro calor y nuestro ejemplo. Y nosotras, o yo, necesito sentirlos cerca, saber que respiran.

En mi caso, las primeras semanas duermo sola con mi bebé, hasta que la lactancia se instaura y las molestias del parto desaparecen. Hasta que me recupero y mi bebé empieza a diferenciar el dia de la noche y a dormir más seguido. La cuarentena más o menos. A partir de ahí todo es más fácil. Para mí es más cómodo dar el pecho que el biberón, sobre todo para dormir. Lo doy tumbada y casi ni me desvelo.

Imagino que cada mamá tendrá su versión, pero yo que he probado los dos extremos, no tengo dudas. Soy una mamá de colecho y teta. Me encanta. Mucho.

Si os apetece os animo a dejarme un comentario con vuestra experiencia y opinión.

 

 

Vuelta al cole

CONFESIONES: La vuelta al cole

¡Llegó el día, por fin! ¡Bendito colegio! ¡Qué contenta estoy!

¡Ay mi niño, que es muy chico! Pobrecito, qué madrugón. Tantas horas allí solito, sin su mamá. ¡Ya tendrá tiempo de aprender! Si es aun mi bebé.

¡Qué ganas tenía de tener tiempo para mi! Si donde mejor están es en su cole, con sus amigos. Qué bien se lo pasan.

Bien podría parecer una conversación entre dos mamás con puntos de vistas muy distintos en referencia a la vuelta al cole. Pero no. Son todas las cosas que se me han pasado a mí por mi cabeza esta semana previa al esperado momento.

Y es que este verano ha sido muy largo. Casi muero en el intento. Sin vacaciones en la playa ni en ningún lado. En casa. Sola con mis tres niños casi todo el tiempo y con el propósito de lanzar este blog.

Fiel a mi espíritu y a mis ideas, he intentado ser una mamá optimista, organizada, precavida e ingeniosa. Disfrutar del tiempo y aprovecharlo al máximo. Tareas, trabajo, juego, piscina, planes, descanso. Todo tiene su momento. Pero el calor de Sevilla no ayuda y tres meses sin cole es mucho tiempo. Y ha llegado un momento en el que las fuerzas han empezado a flaquear, la inspiración se me ha secado y ya no sabía que hacer con mis niños.

El espejismo del colegio se dibujaba de lo más atractivo. Las dos últimas semanas de agosto han sido de pura supervivencia. Malamadre total. He sacado el armamento tecnológico y quitado las restricciones. Hemos abusado de comida PRE-cocinada y por encargo. Roto los horarios, las rutinas y el orden. Desastre total. O vacaciones a la desesperada. Llamémoslo como queramos. Sobrevivir hasta que empiece el cole y todo vuelva a su lugar es un buen resumen de mi final de verano.

Recuerdo que cuando era mamá primeriza y solo tenía una niña, no entendía porque las otras mamás estaban deseando que empezase el cole. ¡Ilusa de mí! Todo te cae encima. Ahora las entiendo. ¡Y tanto! ¡Bendito colegio!

Cierto es que cuando este acabando el curso me veré igual de desesperada pero en el otro lado de este discurso, deseando que empiecen las vacaciones para poder descansar. ¡Pero, si en vacaciones tampoco descanso!

Llego pues, a la conclusión habitual en todos mis debates sobre maternidad: Ser mamá es el trabajo más duro y mas apasionante que hay.  No descansaremos nunca así que disfrutemos mientras dure y sintámonos afortunadas por ello.

Podéis dejarme un comentario contandome qué tal vuestro verano y vuestra vuelta al cole! Gracias!

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Cómo lo haces sola con tres niños

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Ésta es la pregunta que mas oigo últimamente. Os prometo que no es para tanto. ¡Os voy a desvelar el secreto del éxito!

Organización, rutina y autonomía. ¡Si me sacas de ahí estoy perdida!

El truco, para llevarlo todo para adelante y no perder la cabeza, es la organización. Las rutinas deben estar claras para todos y todos debemos respetarlas. Durante el curso escolar es fácil. En verano hay que soltar un poco más la cuerda, pero aun así se puede establecer una rutina, al menos en ciertos momentos del día. Y por supuesto de vez en cuando hay que saltársela, si no ¡qué gracia tiene!

El segundo factor que entra en juego, en mi caso, es la autonomía de los niños. Desde muy pequeños les enseño a hacerse sus cosas ellos solitos. Mis hijos, desde que cumplen un año empiezan a hacer cosas solos.

Los míos y todos los demás niños pueden lavarse solos los dientes, ducharse y vestirse solos, comer solos, recoger sus juguetes solos o peinarse solos. Todo esto con dos años es absolutamente factible. Siempre bajo nuestra supervisión pero sin necesidad de  intervenir. A los dos años pueden dejar de llevar pañales y van al water solitos. Os dejo un enlace donde os explico como retirar el pañal.

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Y  a partir de tres años se les pueden ir otorgando labores comunes que no entrañen peligro como vaciar el friegaplatos, hacerse el desayuno, preparar la mochila para el colegio o la piscina, hacer sus camas, guardar la ropa doblada o pasar la aspiradora. Además de ayudarnos, los niños están entretenidos y se lo pasan bien. Es una solución perfecta y la clave del éxito. Carmen es la encargada de vaciar el friegaplatos, y Gloria siempre la ayuda muy dispuesta, como veis en la foto. Manuel es mi mejor ayudante con la colada, dobla genial los calcetines y sabe poner cada prenda en su sitio. Le encanta ayudarme y a mi que lo haga.

Aún así, hay días en los que no puedo con mi alma. Los días que estoy sola con ellos se me hacen especialmente duros. Ahora nos toca la vuelta al cole y papi no estará. ¡A ver cómo se nos da!

El sentimiento de equipo y unidad es igualmente importante. El respeto y el cariño siempre deben estar presentes, entre los niños y entre mayores y niños. Hacerlos poco a poco responsables y enseñarlos a empatizar. Que sepan que mamá es una persona con defectos y virtudes que también se equivoca y necesita ayuda. Que no es una superhéroe.

En el fondo no existe una receta mágica, tener hijos pequeños requiere mucha dedicación. Yo afronto mi maternidad con ganas e ilusión. Intento exprimir al máximo esta etapa y ofrecerles cada día la mejor versión de mi misma. ¡Hay días que me sale mejor y otros peor!

MIS HIJOS VIAJAN ACM

Cómo elegir una silla de coche para tu bebé

MIS HIJOS VIAJAN A CONTRAMARCHA (ACM) PORQUE NO HAY ORO EN EL MUNDO QUE PAGUE SU VIDA Y MI DEBER COMO MADRE ES PROTEGERLA. PORQUE SON LO QUE MÁS QUIERO Y LA ÚNICA FORMA SEGURA DE VIAJAR ES ACM. NINGUNA SILLA A FAVOR DE LA MARCHA ES MÁS SEGURA QUE UNA SILLA ACM. NO HAY MÁS. SIEMPRE ACM HASTA QUE YA NO SE PUEDA MÁS Y CUMPLIDOS LOS 4 AÑOS.

En este caso, al contrario que ocurre con los carritos, el mercado de segunda mano no es tan recomendable, ya que las sillas son un elemento de seguridad y necesitamos tener la garantía del fabricante y la recomendación de un profesional. El presupuesto no suele bajar de los 300€ en España y puede llegar hasta los 700€. Hay una silla Plus Test que saldrá al mercado a finales de 2017 por 199€ y se va a llamar Wobuno.  En esta gama de precios y siempre aconsejados por un experto podemos encontrar la silla perfecta para nuestro bebé. Siempre A CONTRAMARCHA al menos hasta los 4 años.

Es importante tener claro que, hasta los 18 kg de peso y los 105 cm de estatura como mínimo, nuestros hijos deben viajar a contramarcha. Es la única forma realmente segura de viajar. Su eficacia está más que probada. Para los grupos 0 y 1 y si podéis también el grupo 2 elegid siempre sillas con sello Plus Test.

Por si necesitáis ver con vuestros propios ojos las diferencias entre viajar en una silla plus test ACM y una silla cualquiera homologada  a favor de la marcha (AFM) pinchad en este enlace. ¡It´s up to you!

Os aseguro que a nuestros hijos les caben las piernas, no se marean, ven estupendamente el paisaje y no lloran por ir de espaldas. Con mis tres hijos he podido comprobar que si lloran en el coche, sobre todo cuando son bebés, no es porque vayan de espaldas, lloran porque van en el coche amarrados, sin moverse y no tienen libertad. El bebé que llora de espaldas llorará también de frente, seguro, pero de frente corre riesgo de partirse el cuello en un simple frenazo y de espaldas no. Así de drástico. Así de claro.

Otra cosa que debemos tener claro es el uso del sistema de sujeción para sillas de seguridad para niños ISOFIX. No es más seguro que el cinturón en absoluto. No lo es. Lo que sí es más cómodo, porque la instalación es más rápida y sencilla y ofrece menos margen de error. Las sillas que pueden llevar ISOFIX como sistema de seguridad son las de grupo 0 y grupo 1. Solamente. Los grupos 2 y 3 nunca son ISOFIX como tal. Pueden llevar ISOFIX, pero sólo para sujetar la silla al coche y evitar que  quede suelta cuando está vacía. No actúa como elemento de seguridad en caso de impacto.

La explicación es clara, el ISOFIX no soporta más de 33 kg de peso en un impacto, por lo que no podemos usarlo cuando el peso de la silla y del niño juntos supera ese peso. De ahí que esté restringido su uso a los grupos 0 y 1.

Conclusión: si tu coche no tiene ISOFIX no te preocupes en absoluto porque podrás tener una silla igual de segura o más y menos cara ya que el ISOFIX encarece el precio de la silla en unos 100€.

Además de asegurarnos de que la silla está correctamente instalada en nuestro vehículo, debemos asegurarnos de que nuestro bebé está correctamente atado a su silla. Los arneses no deben ir flojos, tenemos que tensarlos una vez sentemos al niño de forma que quede bien sujeto y evitar usar ropa de abrigo o saquitos que abulten demasiado. Si hace frío es mejor una mantita por encima que un saco o un abrigo que vaya entre la silla y el bebé. Si el bebé se quita los arneses hay unas pinzas que los agrupan más cerca del cuello y evitan que saquen los brazos. La marca Besafe vende uno muy eficaz y práctico.

Por otro lado, os quiero aclarar los distintos grupos de silla que existen:

Las sillas se clasifican por grupos según el peso y altura de los niños. En la normativa I Size, la que actualmente está vigente en España y que os enlazo por si queréis leerla, sólo obliga a viajar ACM hasta los 15 meses y a usar sistema de retención infantil hasta los 135 cm de altura. Aún así insisto, por el bien y la seguridad de nuestros hijos, llevémoslos ACM hasta los 4 años mínimo y en silla de seguridad hasta los 150 cm que es lo máximo que dan las que dan más talla.

Hay 4 grupos de sillas que son: 0, 1, 2 y 3. Os los explico:

Grupo 0  (GR0) desde el nacimiento hasta los 13 kg ó 85 cm de altura, lo que llegue antes. Hay sillas que dan más altura que otras, si a nuestro bebé se le sale la cabeza de la estructura de la silla debemos cambiar enseguida a una mayor. No por las piernas, sino por el peso o la cabeza. Normalmente aguantan hasta el año y medio. Pueden ser con base ISOFIX o sin ella y el bebé va sujeto con arneses. Aquí Manuel tenía los dos años cumplidos y aún cabía en el GR0 BESAFE IZI GO.

MIS HIJOS VIAJAN ACM

Grupo 1 (GR1) para mí siempre ha de ser ACM, aunque existen AFM y son legales, pero para nada seguros en mi opinión. Van desde que agotamos el GRo hasta los 18 kg o 105 cm de estatura, aproximadamente los 4 años. Pueden ser con o sin ISOFIX y el bebé va sujeto con arneses.

Puede ir unido al GR0, formando un GR0/1 o incluso al GR2, formando un GR0/1/2. Cuidado con las sillas multigrupo si no son de una marca de referencia y no tienen Plus Test.

Grupo 2 (GR 2)Este grupo no se vende suelto.

  • O bien va conjunto con un GR1, siendo un GR1/2 hasta los 25 kg de peso. Y en este caso como GR1 puede llevar ISOFIX y como GR2 ya no por lo que no merece la pena, en principio, ya que encarece la silla y la vamos a acabar llevándo con cinturón. Aunque ya es una elección personal. Si es ACM hay algunas sillas que nos ofrecen un uso máximo de 115 cm de altura y a partir de ahí, aunque no pese 25 kg, debemos pasar al siguiente grupo, ya sí, de frente a la marcha. SE CAMBIA DE GRUPO SIEMLRE QUE SE AGOTE UNA DE LAS DOS VARIABLES, O EL PESO O LA ALTURA, LO QUE PRIMERO LLEGUE.
  • O va con un GR3, siendo una silla GR2/3 hasta los 36 kg  o 150 cm de altura las que más tiempo dan. Van siempre AFM  y  el niño va sujeto al coche junto a la silla con el cinturón del coche, no llevan arnés. En este grupo muchos padres usan sólo un elevador, que está homologado, pero no es recomendable para nada, ya que no tienen protección lateral ante impactos ni aseguran la guía correcta del cinturón a la altura del hombro del niño.

 

Teniendo clara toda esta información, ¿qué silla elijo?

Busca una tienda especializada donde tengan marcas como Axkid, Klippan, Besafe o Romer y pide asesoramiento para tu caso concreto. Si venden estas marcas, seguro que saben asesorarte bien ya que las firmas exigen una formación específica al personal que va a venderlas para asegurar la máxima seguridad.

Es importante que puedas probar la silla en tu coche para asegurarte de que cabe bien, que no inutiliza el asiento delantero, que el reclinado es suficiente y que a tu bebé no se le cae la cabeza cuando duerme. Si tienes más de un hijo puedes comprar pensando en que después el hermano pueda heredarla. Hay sillas que dan más espacio para las piernas que otras, o más altura de respaldo, algunas se giran para meter al bebé, unas pueden reclinarse más que otras para compensar la inclinación del asiento al anclar el ISOFIX. Todo esto hay que verlo y probarlo en directo.

Aquí la estética, el diseño o el precio no son las razones principales que nos van a ayudar a decantarnos, sino que se adapte a nuestro hijo, nuestro coche y nuestras preferencias.

Si por ejemplo necesitas sacar y meter al bebé del coche a menudo pues quizá te vendrá mejor un GR 0 con base al principio que te da movilidad y facilidad para anclarlo al carrito de paseo y luego un GR 1/2 ACM. Si prefieres una sola silla hasta que ya le des la vuelta con 4 años, un buen GR 0/1 que recline bien al principio, si vas a cambiar la silla de coche a menudo mejor con ISOFIX para evitar errores de instalación y si la vas a dejar fija con cinturón estará genial.

Lo importante es que tenga plus test, que vaya ACM, que la puedas probar antes de comprarla y que te asesore un profesional.  Que tenga buena puntuación en la RACE NO ES SINÓNIMO DE SEGURIDAD. Os enlazo este post contando la historia de GABRIEL, el vikingo y la leyenda de la ola verde. Este niño murió a consecuencia de un accidente viajando en una silla con escudo que la RACE aún hoy sigue señalando como muy segura. 

Analizaré los principales modelos en profundidad en mis próximas reviews. Estaré encantada si quieres dejar tu comentario con sugerencias, opiniones o consulta.

 

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Ana cuesta y sus hijos

CONFESIONES: Ser madre te cambia la vida

Ana cuesta y sus hijos

Ana cuesta y sus hijos.

Ser madre te cambia la vida… Aprovecha ahora que luego ya no podrás… Disfruta tú que puedes… Cuando tengas hijos no tendrás tiempo de nada… Qué mamá no ha escuchado éstas y otras tantas afirmaciones por el estilo. Desde luego pareciera que ser mamá es una condena. Que cuando nazca tu hijo te convertirás en esclava. Que no podrás salir, no irás más a la peluquería, ni de copas, ni al cine, ni de viaje. Nada.

Un poco es así… jijijiji… sobre todo al principio, en el post parto. Pero no para siempre, ¡que no cunda el pánico! Hay vida más allá de la cuarentena y por supuesto hay vida más allá de la maternidad. Es una etapa preciosa y finita que no volverá más. Disfrútala. El resto del mundo y de planes seguirán estando ahí cuando tu hijo crezca. Todo eso que hacías y que ahora ves imposible lo vas a volver a hacer y además otras muchas cosas nuevas que descubrirás gracias a tu maternidad. Date tiempo.

Es cierto que ser madre te cambia la vida. Mucho. Muchísimo, te la pone del revés. Es una sacudida brutal. Ya no volverás a dormir del tirón en varios meses o años, olvídate de ir sola al baño, de quedarte remoloneando en la cama un domingo, de tener tiempo libre o aburrirte, de poder acostarte con tu pareja cuando te apetezca (os enlazo un post muy divertido sobre sexo después de la maternidad), o de ir al teatro en un tiempo por ejemplo. 

Todo cambia. Tu cuerpo cambia, tu rutina cambia, tus prioridades cambian. Eso sí que cambia. Tu casa cambia. ¡Hasta el papel higiénico cambia! Cuando tu bebé descubra que puede tirar y tirar de él y que no se acaba, tendrás caminos de papel por toda la casa. Vas a tener las paredes pintadas con colores de cera a rayones con forma de árbol o caracol, tu despacho poco a poco será un cuarto de juegos hasta que ya no haya despacho , solo cuarto de juegos. Tu cama parecerá el camarote de los hermanos Marx. Y eso es solo el principio.

 

Todo cambia. Pero tu vida no desaparece. Antes de que te des cuenta volverás a ser la que eras en una versión mejorada 2.0. Encontrarás la libertad en otras cosas, sentirás que el amor no tiene límites, disfrutarás de un beso como nunca antes, vivirás la ilusión con otros ojos, conocerás lo que es estar agotado hasta decir basta y que aún así no dices basta.

Tómate con calma el post parto y los primeros meses. No tengas prisa por nada. Confía en que todo va a volver a su sitio. El puzzle ahora tiene una pieza más y hay que aprender a encajarla. Pero cuando lo hagas verás que es mucho más bonito. Las cosas pueden cambiar en un segundo. Disfruta de lo realmente importante.

Tu bebé. Tu hijo.

 

Manuel buceando

Cómo enseñar a nadar a tu hijo

Llega el verano, el calor, las piscinas y la playa. Es el momento de enseñar a nadar a nuestros hijos. Yo he enseñado a los míos en pocos días y sin traumas ni presiones ni cursillos. Jugando. O eso creen ellos. En realidad mi objetivo es que aprendan a no ahogarse. No me gusta apuntarlos a talleres de natación antes de que naden, me fío más de mí que de nadie y quiero compartir con ellos ese aprendizaje.

La mejor opción, pues, es que seamos las mamás y papás quienes nos pongamos con nuestros hijos a esta tarea. Ellos confian en nosotros por encima de todo y estarán más relajados si estamos con ellos en esto y sienten que estamos seguros y convencidos de lo que hacemos. Así que mi consejo es que no los apuntéis a clases de natación, al menos hasta que sepan nada o corremos el riesgo de que ocurra justo lo contrario y le cojan miedo al agua.

Es muy importante nuestra actitud. Fuera miedos y tensiones. Estamos jugando y es muy divertido. Asumamos que van a tragar agua y que hay que dejarlos probar, equivocarse y que asuman riesgos. Confiemos en que son capaces. Nuestros hijos han de vernos seguros. Decididos. Relajados.

El objetivo del juego es conseguir que  sean capaces de saltar al agua y agarrarse al bordillo ellos solos. Con eso sabremos que si se caen al agua no se ahogarán. Así que fuera manguitos y fuera miedos. Poco a poco. En dos semanas debe estar superado y no necesitamos mas de 10 min al día. El juego se llama ¡vamos a saltar! Y se juega así:

Mamá o papá se ponen en el agua, muy cerca del bordillo y de la escalerilla. Nuestro hijo salta y nosotros lo cogemos. El primer dia sin asumir riesgos, que coja confianza. Lo cogemos antes de que meta la cabeza bajo agua y lo acompañamos directos al bordillo o la escalerilla sin que se nos agarre al cuello como un mono. Así conseguimos por un lado pierda el miedo, y por otro, que interiorice el camino de vuelta a tierra firme.

Cuando el paso uno esté asumido en un par de días o tres, hacemos lo mismo pero un salto de cada tres dejamos que la cabeza se hunda en el agua. Si sale asustado le quitamos importancia, nosotros lo felicitamos por lo bien que lo hace y lo invitamos a repetir. Debemos quitarle importancia y gravedad. Es un juego.

Carmen buceando

Carmen buceando.

Poco a poco cada vez dejaremos que se hunda más y nos pondremos un poco más lejos para, en vez de acompañarlo hasta la escalera, soltarlo una cuarta antes. Y así progresivamente hasta que en diez días, y sin darse cuenta, nuestro hijo es capaz de saltar, girarse y agarrar el bordillo solito. ¡Ya sabe nadar!

Ya podemos felicitarlo xq es todo un campeón y empezar a complicar la ecuación hasta que no tengamos que estar dentro del agua y puedan saltar y cogerse al bordillo solos. Para esto podemos proponerle que salte como un avión, como un tigre, una princesa o una roca. Les encanta hacer saltos animados y se olvidan del objetivo que es que aprendan a nadar.

Por supuesto, no dejemos nunca  nuestros hijos en el agua sin supervisión de un adulto.

 

Os muestro un vídeo explicativo para que veáis en vivo y en directo lo que os cuento:

 

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Lactancia

 

Ana Cuesta dando el pecho a su segundo hijo, Manuel

Escribo mis post desde el móvil y con una mano mientras doy teta. Es el único rato que tengo tranquila. La lactancia materna con Gloria está siendo un verdadero disfrute como mamá. Pero he de reconocer que mis inicios en esta práctica hace siete años con Carmen no fueron para nada fáciles. Lo pasé realmente mal. Ella nació con frenillo y yo era una mamá inexperta. Novata. Nerviosa.  No eran buenos ingredientes para empezar. Mi obsesión por dar el pecho me costó dolor, lágrimas y una depresión postparto.

Había leído varios libros sobre lactancia materna y estaba decidida a conseguirlo. Parecía de lo más sencillo y natural. Ciertamente lo es cuando funciona, pero no siempre funciona. ¿Porqué a mí no me funcionaba? Hay muchos factores a tener en cuenta para que dar el pecho a tu bebé sea un disfrute o se convierta en una pesadilla. Os comento lo general y otro día os hablo en detalle de lactancia y de sueño del bebé, que para mí van muy unidas.

Lo primero y mas importante es la elección de la madre. Tú como mamá, ¿qué quieres? Es una elección muy personal y por nada debe ser juzgada. Es nuestra maternidad, nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestro bebé y nuestra decisión. Podemos leer, informarnos o escuchar opiniones, pero nosotras decidimos.

Para ello, yo me centraría en nuestro deseo y en nuestra circunstancia personal. Por ejemplo, si vamos a poder disfrutar de una baja larga o no, si vamos a colechar o no, si tenemos más hijos, si estamos dispuestas al sacrificio que supone instaurar bien la lactancia, si tenemos ayuda en casa, si papá nos apoya, etc. Son muchos factores los que debemos sopesar. Me refiero siempre a mamás sanas y bebés sanos a término basándome en mi propia experiencia.

Si finalmente elegimos dar el pecho al bebé, ¿vamos a disfrutarlo, no? Es muy importante el contacto piel con piel las primeras horas y los primeros días, sin interferencias, sin visitas, sin más preocupaciones que mirar, oler y sentir a nuestro bebé. En mi caso el colecho y el porteo han sido claves para el éxito. Debemos tener paciencia, al principio es muy pesada, nos ocupa todo el tiempo. Pero poco a poco el tiempo que el bebé mama es cada vez más rápido y más espaciado.

La verdadera clave del éxito es la confianza en tu instinto maternal. No oigas a abuelas y vecinas, tú eres la madre y tú sabes todo lo que tienes que saber. No siempre que llora es por hambre, de hecho son las menos veces. Los bebés piden teta para que los cojas, porque quieren mamá, porque tienen frío, calor, dolor o cualquier cosa. Los primeros meses la teta es todo lo que quieren, no necesitan más. Dásela. Date al tu bebé y “bienacostúmbralo” a tenerte siempre, noche y día. Gástalo de cogerlo en brazos y achucharlo. ¡Notarás que al olerlo y besarlo te sube la leche!

Y si, por las razones que sean, decides no dar el pecho, quédate tranquila, tu bebé estará igual de estupendo si te tiene a ti consigo y lo “bienacostumbras” igual. ¡Disfruta, mamá que se acaba pronto! Casi todo lo demás puede esperar.