MI HISTORIA. Cónoce un poco más sobre mí. Descubre cuándo y por qué comencé a escribir este blog

La actriz y blogger Ana Cuesta embarazada de su tercer hijo.

Quiero ser mamá blogger

La actriz y blogger Ana Cuesta embarazada de su tercer hijo.

La actriz y blogger Ana Cuesta embarazada de su tercer hijo.

 

La vida es un camino maravilloso lleno de trampas. Hay que aprender a adaptarse a cada etapa y exprimirla al máximo. Nunca olvidemos que cada día que se va ya no vuelve. Alimentemos al niño que llevamos dentro con ilusiones y sueños porque solo ellos saben disfrutar sin más.

Los últimos diez años mi vida han sido una auténtica montaña rusa que en momentos me ha hecho perder el norte y sentirme realmente desorientada y sola. Desde mi perspectiva actual, pasados diez años que dejé la casa de mis padres para sumergirme de lleno en el mundo adulto, puedo ver que hasta de los malos momentos siempre se puede sacar algo positivo y aprender algo bueno.

Hace poco mas de 10 años entraba en la Escuela de Arte Dramático de Sevilla para cumplir mi sueño: ser actriz. Cuando estaba en segundo curso rodé mi primera película, Déjate caer de Jesús Ponce. Ahí empezó mi carrera como actriz profesional. Rodé otras películas como Rivales de Fernando Colomo o series como Arrayán para Canal Sur televisión.

También por aquel entonces monté mi propia compañía de teatro con nuestra ópera prima Apuntes para una copla bajo la magnífica dirección de Estrella Távora. También en esos años de descubrir el mundo conocí al que hoy es mi marido y decidí probar suerte e irme con él a México, a la aventura, aprovechando un proyecto que le había surgido en DF. Pero volví a Madrid en unos meses para rodar con Emilio Aragón su primera película Pájaros de papel, acompañada por grandes compañeros como Carmen Machi, Imanol Arias o Lluis Homar. Iba de una cosa a otra como arrastrada por una maravillosa marea que aún me permitía coger aire entre ola y ola.

Justo después de rodar Pájaros de papel y en mi mejor momento como actriz, nació Carmen, mi primera hija. Ella le dio a mi vida un nuevo sentido. Sin dejar nunca mi esencia de aventurera y apasionada, todo cambió de lugar. Ahora ella era lo más importante. Sinceramente lo era y lo es. Pero ello no impidió que siguiera trabajando. Grabé Los Hombres de Paco y El Barco en 2010, o La soledad del triunfo en 2011 dirigida por Álvaro de Armiñán entre otras. Incluso me licencié en Arte dramático después de varios años de paréntesis. Fueron unos años de mucha exigencia en los que crecí a marcha forzada.

En este momento, y como madre treintaañera de tres niños, después de haber vivido en varias ciudades, estudiado una carrera, hacer un master, trabajado como actriz en el cine y la televisión española, de montar mi propia compañía de teatro, de ser profesora de teatro para una compañía adolescente… siento la necesidad de retomar mi vida laboral, de ampliar mi mundo personal. De esta necesidad surge este blog.

El mejor papel de mi vida es, sin duda, el de MAMÁ, y ahora mamá blogger.

¿Por qué ahora? Y ¿por qué bloguera? Pues porque sí. ¿Por qué no?

Porque ser mamá es una experiencia apasionante y porque ser actriz es una vocación incontenible. Y así, metiendo ambas cosas en una coctelera surge este proyecto que arranco hoy lleno de ilusión y ganas. Que me permite seguir siendo una mamá implicada y dedicada, compartir mis experiencias sobre la maternidad, hablar sobre lactancia, embarazos, plantear dudas y resolver otras.

Ahora tengo tres hijos, vivo en Sevilla, mi marido vive y trabaja África y yo me encargo de ellos 24 horas al día 7 días a la semana sin ayuda. Necesitaba una actividad que supusiera una vía de escape y una forma de enriquecimiento personal más allá de la maternidad, que fuera flexible en horarios y que no estuviera supeditada a un lugar físico concreto. Este blog cumple todos los requisitos y suma algunos otros. Me parece muy enriquecedor poder compartir lo que en estos años como madre he podido aprender y seguiré aprendiendo.

Me gusta ser una madre aplicada y dedicada, disfruto de la crianza y sé que es algo que se agota, que el tiempo se lleva consigo y que no vuelve atrás. Pero soy una mente inquieta y quiero más. Quiero mi parcela de intimidad, mi momento de soledad, de placer. Y para ello creo este blog que espero que os guste y os ayude a resolver dudas, a entreteneros, a desconectar, a reír y a disfrutar, también, tanto como yo. La vida es el camino y hay que vivirla como viene. Intentemos aprender a disfrutar de lo bueno y a afrontar lo malo de la mejor manera posible.

Ana Cuesta con su hija Carmen de bebé

Mamá, actriz, estudiante y ama de casa con 26

Ana Cuesta con su hija Carmen de bebé

Ana Cuesta con su hija Carmen de bebé

 

Pues así, recién cumplidos los 26 y sin pensarlo ni planearlo, me vi de un año para otro sumergida en una vorágine de actividades absolutamente desbordantes. Quería acabar mis estudios, tenía que atender mi casa, no pensaba renunciar a mi carrera como actriz y por supuesto tenía y quería criar a mi hija Carmen. Había que hacerlo todo y bien y el día no tenía más horas por más que yo lo desease.

Como podéis ver no morí en el intento, aunque me costó mas de una amistad y media melena… ¡como poco!

Desde luego que no soy la primera mamá que trabaja y cría a un bebé, admiro a cada mamá que cada día da lo mejor de ella misma en su casa y fuera de ella.

El día que decidí irme a México, supuso un claro punto de inflexión en mi camino del que hablaré detenidamente en el próximo post. Pasé de vivir en casa de mis padres sin tener más ocupación ni preocupación que sacar adelante mis estudios a ser yo la madre y tener todas las ocupaciones y preocupaciones sobre mi espalda. Un cambio demasiado brusco. Mucho en muy poco tiempo. Hoy veo con claridad que las razones por las que la lactancia no funcionó en mi primer embarazo. Entiendo que sufriera depresión postparto y que mi matrimonio pasara por su primera y peor crisis.

Si pudiera volver atrás seguramente pensaría algunas cosas dos veces y planificaría con más cabeza y menos corazón. O no, seguramente, volvería a hacerlo igual. Me movía la pasión por mi profesión, el amor romántico, las ansias de conocer el mundo. Definitivamente me gusta tirarme a la piscina sin pensarlo mucho.

Siempre he sido buena estudiante, metódica, muy autoexigente y excesivamente organizada. Precisamente, estas cualidades fueron las que me salvaron en mi recién estrenada maternidad.  Confeccioné un horario en el que cuadraba todas mis tareas y del que no podía salirme. En función del horario de la Escuela de Arte Dramático  y de la Guardería en la que matriculé a Carmen, fui rellenando los días con tiempo de ensayos, de estudio, de ir a la compra, de lavar la ropa, de estudiar textos, de llevar a Carmen al parque y demás actividades que llenaban mis semanas sin espacios en blanco.

¡Un panal elaborado y complejo donde todo cupo, hasta dormir de vez en cuando!

Lo que recuerdo más doloroso de aquella etapa es la soledad. Lo he entendido con el tiempo, pero entonces no sabía porqué amigos de toda la vida iban desapareciendo de mi lado. Me dejaban sola. Tampoco me sentí apoyada por mi marido. Él tardó más tiempo en hacerse cargo de aquellos cambios y en asumir la nueva etapa. Por suerte aparecieron nuevas amigas, mamás todas como yo, con las que compartir tardes de parque y charla y echarnos una mano.

Aconsejo a todas las mamás que siempre que puedan lleven a sus bebés al parque. Es una actividad de lo más completa, para los niños es genial porque aprenden a socializar, a compartir, practican la motricidad, el lenguaje, les da el sol y el aire… Y para las mamá es la mejor terapia. Ponemos en común nuestras dudas, criticamos a las suegras, nos reímos juntas y sosegamos nuestro estrés. Media hora de parque al día con tu bebé es la mejor terapia postparto al alcance de todos. Yo tengo grandes amistades forjadas en el parque que hoy en día son una parte insustituible de mi vida.

Fueron dos años en los que no me daba tiempo a pensar mas allá, solo a sobrevivir a cada día. Pero pasó, todo pasa. Aprobé mis estudios con nota, rodé varias películas y series, aprendí a llevar una casa economizando el tiempo al máximo y me convertí en la mejor madre que supe ser para Carmen.

 

Alejandro y Emiliano, mis vecinos de mexico

La aventura mexicana

Alejandro y Emiliano, mis vecinos de mexico

Alejandro y Emiliano, mis vecinos de México

 

Mi aventura en México fue corta pero intensa. Dejó huella. Era la primera vez que me iba de casa y la primera vez que iba a convivir con mi entonces novio. Primeras veces del otro lado del océano a miles de kilómetros de mi familia.

Recuerdo despidiéndome de mis padres y de mi tía en el aeropuerto con las tarjetas de embarque ya en la mano, las emociones a flor de piel y las lágrimas amenazando con salir a raudales. De repente suena el teléfono:

– Ana, mañana tienes un casting para la nueva película de Emilio Aragón.

Era una oportunidad de oro. Por megafonía llamaban para embarcar mi vuelo. Tenía que decidir en segundos. Se me hicieron horas. Me fui, no sin dudas. Había hecho ya muchos castings durante el año que viví en Madrid sola y ahora quería vivir mi aventura Mexicana. Una vez más fue mi corazón quien eligió el camino.

Cuando las cosas tienen que ocurrir, ocurren. Así lo creo yo. Y esa película tenía que ocurrir.

Aterricé en un país nuevo, otro mundo distinto al que yo conocía. Tenía mucho que ver, que probar, que aprender, que descubrir. La mejor manera , la más sencilla y rápida de conocer gente y de integrarte en un sitio nuevo es apuntándote a talleres. Me inscribí en un taller de interpretación profesional en la escuela de interpretación de Patricia Reyes Spíndola. Estuve un mes trabajando interpretación para televisión allí. Conocí los estudios de Televisa e hice buenos amigos que aún conservo.

También allí conocí a una mamá como yo ahora, Luzan, mi primera amiga mamá antes de que yo pensara en embarazos y bebés. Mi primera vecina. Con ella me sentía como en casa. Los niños hacen hogar. Alejandro y Emiliano colmaban mi nostalgia de familia. Fue con ellos, viéndolos jugar en los columpios, cuando empecé a imaginar mi maternidad, a tener ganas de ser mamá, de tener mi propia familia. Algo empezaba a cambiar en mi forma de ver la vida.

Finalmente mi oportunidad volvió a presentarse. Me preparé la prueba para Pájaros de Papel desde México, la grabé con mi cámara de turista y la envié a España en un CD. Fue una experiencia única y muy motivadora. Casi dos meses después de haberme despedido de mi familia para irme a vivir a México, volvía a Madrid para rodar una película con grandes actores. Me sentí muy afortunada y disfruté cada segundo de aquel rodaje. Fue el último que hice antes de ser mamá. Carmen nació justo 9 meses después. El día del estreno yo estaba embarazada y a punto de dar a luz. Comenzaba mi etapa de maternidad.

 

 

 

bebe_niña

Un año de Gloria

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Hoy cumple Gloria un año. Un año de amor, de ternura y travesuras, de sonrisas y alegría, de aprender juntas. Una vuelta completa alrededor del sol. El primer año pasa demasiado rápido. Los bebés crecen muy deprisa. Me he bebido su año con ganas, con ansia. 

Cuesta trabajo pensar que un día como hoy hace justo un año estaba naciendo. La conocíamos por primera vez. Bebé, indefensa, pequeñita, preciosa. Y ya sabe andar. Ya va a la guarde. Ya come sola. Ya no puedo imaginarme mi vida sin ella y me cuesta recordar cómo era nuestra vida antes de ella. Cuando tu bebé nace, no solo empieza su vida. Empieza también la tuya. La vida de la mamá. La mía ha empezado tres veces.

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Hoy me invade una sensación de vértigo y de orgullo a partes iguales. Quedarme sin bebé me da miedo, miedo a lo desconocido. No sé cómo es ser madre de niños grandes. Pero a la vez me siento orgullosa de verlos crecer y hacerse independientes y capaces. De verlos felices. Estoy melancólica. Emocionada. Triste. Alegre. Hoy estoy más mamá que nunca.

Se me agolpan los recuerdos y las emociones, como deseando salir de su lugar. Puedo cerrar los ojos y volver a sentir aquel día. Los recuerdos están vivos dentro de mí y no quiero que se borren nunca. Recuerdo ese olor a vida que tenía cuando la cogí por primera vez. El tacto húmedo, suave y caliente. El calor. Recuerdo las luces, los olores, los dolores… Su primera bocanada de aire. La vi respirar por primera vez y volverse “color de rosa”. Lo siento todo tan vivo hoy. Y esa paz inmensa y plena cuando la abracé por fin después de nueve meses esperándola. Ya no la he vuelto a soltar.

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La primera mirada, nos miramos a los ojos mucho rato. Sentía como si se hubiera parado el tiempo. La miraba y pensaba: ha salido de mí. Ella estaba ahí dentro. Es increíble. Es mi bebé. Es ella. Está aquí, conmigo. Borracha de amor, como una leona protegiendo a su cría. En ese momento el mundo giraba a nuestro alrededor.

Hoy hace un año de aquello, pero si cierro los ojos puedo volver allí y revivir cada instante. Magia. Madre. Mamá. Eso es amor. Quien lo probó, lo sabe.bebe_niña

Gracias Gloria. Eres mi tesoro pequeño.

 

Familia_valencia

Dejar Valencia


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Dejar valencia fue una decisión difícil. Allí fuimos muy felices y nos sentimos en casa. Creamos un hogar. Hicimos muy buenos amigos. Valencia nos acogió con los brazos abiertos y nos enamoró desde el primer día.

Familia_valencia

Pero los proyectos acaban y teníamos que cambiar de barco para poder seguir navegando. Aunque el siguiente navío, que debía llevarnos a Argentina, a Puerto Madrero, se fue a pique antes de zarpar.

Aún no había nacido Gloria y Manuel era un bebé de un año. Papi se fue el primero para preparar allí, en Argentina, nuestra llegada y yo debía quedarme en Valencia hasta acabar el curso y dejar nuestro piso de alquiler para entonces reunirnos todos al otro lado del charco. Sentíamos tanta ilusión por los nuevos planes como nostalgia por todo aquello que dejábamos atrás.

Se acercaba el mes de julio y como cada año, era el momento de decidir qué hacer para el próximo curso. La opción que se nos planteaba en Buenos Aires era, a priori, muy atractiva y decidimos lanzarnos a hacer las Américas.

Tenía poco más de un mes para vaciar mi casa. Desmontar nuestro hogar una vez más. No nos salía rentable mudar nada al otro lado del océano y no teníamos donde dejar nuestras cosas. La mejor opcion era vender aquí y volver a comprar allí. Anuncié por internet que vaciaba mi casa, que lo vendía todo.  ¡Monté un mercadillo de muebles y electrodomésticos en mi piso! Camas, lamparas, televisor, colchones, sofá, coches… lo vendí todo y me fui a casa de mis padres con mi niña y mi bebé y tres maletas de ropa para organizar nuestro traslado.

Pero las cosas nunca salen como uno lo espera, y finalmente Argentina no fue nuestro siguiente destino.

Cuando nos quisimos dar cuenta, nos vimos sin casa, sin coche, ni muebles, ni tele, ni Thermomix… Poco más que una maleta con ropa, una niña pequeña, un bebé y un verano duro que afrontar con la familia dividida entre dos continentes.

Papá volvió a Sevilla a final de Agosto. No teníamos colegio previsto, ni casa, ni cosas. Nada. Pasamos una racha complicada. Fue un golpe duro. Vivimos varios meses en un apartahotel con nuestras tres maletas y buscamos un colegio ya empezado el curso para Carmen. Estábamos absolutamente desubicados.

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Y una vez más me di cuenta de que hay que vivir el presente. Que de todo se aprende. Aprendimos a vivir con poco, sin planes y con un futuro incierto. Confiando en que hallariamos una salida a tiempo. Y tratando de no perdermos demasiado.

Cuando apuestas y pierdes se pasa mal. Tocamos fondo una vez más para volver a salir a flote cargados de fuerzas renovadas y  nuevos proyectos. Y un nuevo embarazo. Un nuevo bebé que volvería a ampliar la familia y a llenarla de alegría e ilusión.

Familia_valencia

Después de la tormenta siempre llega la calma. La familia debe permanecer unida aunque a veces se pasen malas rachas y no veamos la salida. El tiempo pasa implacable y se lo lleva todo, lo bueno y lo malo. Disfrutemos, porque cada día que se va ya no vuelve.

Han pasado dos años desde que nos fuimos, hemos vivido un poquito en África y también en Dublín acompañando a papi en sus proyectos. Ahora estamos asentados en Sevilla, disfrutando de la estabilidad de un destino tranquilo y conocido. Pero echando inevitablemente de menos la aventura y sobre todo nuestra Valencia y a nuestros valencianos. Cada día quiero volver. Para vosotros este post. ¡Os queremos!