Manuel buceando

Cómo enseñar a nadar a tu hijo

Llega el verano, el calor, las piscinas y la playa. Es el momento de enseñar a nadar a nuestros hijos. Yo he enseñado a los míos en pocos días y sin traumas ni presiones ni cursillos. Jugando. O eso creen ellos. En realidad mi objetivo es que aprendan a no ahogarse. No me gusta apuntarlos a talleres de natación antes de que naden, me fío más de mí que de nadie y quiero compartir con ellos ese aprendizaje.

La mejor opción, pues, es que seamos las mamás y papás quienes nos pongamos con nuestros hijos a esta tarea. Ellos confian en nosotros por encima de todo y estarán más relajados si estamos con ellos en esto y sienten que estamos seguros y convencidos de lo que hacemos. Así que mi consejo es que no los apuntéis a clases de natación, al menos hasta que sepan nada o corremos el riesgo de que ocurra justo lo contrario y le cojan miedo al agua.

Es muy importante nuestra actitud. Fuera miedos y tensiones. Estamos jugando y es muy divertido. Asumamos que van a tragar agua y que hay que dejarlos probar, equivocarse y que asuman riesgos. Confiemos en que son capaces. Nuestros hijos han de vernos seguros. Decididos. Relajados.

El objetivo del juego es conseguir que  sean capaces de saltar al agua y agarrarse al bordillo ellos solos. Con eso sabremos que si se caen al agua no se ahogarán. Así que fuera manguitos y fuera miedos. Poco a poco. En dos semanas debe estar superado y no necesitamos mas de 10 min al día. El juego se llama ¡vamos a saltar! Y se juega así:

Mamá o papá se ponen en el agua, muy cerca del bordillo y de la escalerilla. Nuestro hijo salta y nosotros lo cogemos. El primer dia sin asumir riesgos, que coja confianza. Lo cogemos antes de que meta la cabeza bajo agua y lo acompañamos directos al bordillo o la escalerilla sin que se nos agarre al cuello como un mono. Así conseguimos por un lado pierda el miedo, y por otro, que interiorice el camino de vuelta a tierra firme.

Cuando el paso uno esté asumido en un par de días o tres, hacemos lo mismo pero un salto de cada tres dejamos que la cabeza se hunda en el agua. Si sale asustado le quitamos importancia, nosotros lo felicitamos por lo bien que lo hace y lo invitamos a repetir. Debemos quitarle importancia y gravedad. Es un juego.

Carmen buceando

Carmen buceando.

Poco a poco cada vez dejaremos que se hunda más y nos pondremos un poco más lejos para, en vez de acompañarlo hasta la escalera, soltarlo una cuarta antes. Y así progresivamente hasta que en diez días, y sin darse cuenta, nuestro hijo es capaz de saltar, girarse y agarrar el bordillo solito. ¡Ya sabe nadar!

Ya podemos felicitarlo xq es todo un campeón y empezar a complicar la ecuación hasta que no tengamos que estar dentro del agua y puedan saltar y cogerse al bordillo solos. Para esto podemos proponerle que salte como un avión, como un tigre, una princesa o una roca. Les encanta hacer saltos animados y se olvidan del objetivo que es que aprendan a nadar.

Por supuesto, no dejemos nunca  nuestros hijos en el agua sin supervisión de un adulto.

 

Os muestro un vídeo explicativo para que veáis en vivo y en directo lo que os cuento:

 

8 comentarios
  1. José Manuel Castaño
    José Manuel Castaño says:

    Gran proceso/consejo para que los niños puedan el miedo al agua y que puedan valerse por sí mismos ante un incidente.

    Responder

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *