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CONFESIONES: De niño y de niña

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Tengo una necesidad vital de escribir este post. A modo de grito, de desahogo, de revolución. ¡Por favor, démonos cuenta!

La semana pasada fui a comer a una hamburguesería con mis hijos y pedí dos menús infantiles de esos que traen juguete. Me dieron un juguete de “niña” para Carmen y otro de “niño” para Manuel, sin preguntar. El chico dió por hecho que sólo por ser un niño y una niña iban a querer esos juguetes. No les preguntó qué os gusta o cuál queréis. Les dije: hay una tortuga y una diadema, elegid. Los dos querían tortuga. El muchacho me vió  la cara de “esta madre va a darme la charla” y me cambió los juguetes por dos tortugas. No pasó nada más.

Ha sido una anécdota, sin más trascendencia. Pero me ha hecho ver que ésto es algo que ocurre frecuentemente y a menudo no nos damos cuenta. Me ha hecho pensar y recapitular.

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Por ejemplo, a mis hijas les he hecho agujeros en las orejas para ponerles pendientes cuando han nacido. Y pensándolo desde esta perspectiva creo que no debería haberlo hecho. Es cultural, sí. Pero es una marca para toda la vida. Que seguro que les gusta de mayor. Muy posiblemente. Y a mí me encanta que los lleven, sí.  Pero cuando Manuel me pregunta por qué a él no le pongo pendientes, ¿qué le digo sin caer en una explicación machista?

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Me preocupo y ocupo de no ejercer influencia sobre mis hijos en ésto. A Manuel le encanta cocinar, ayudarme con las labores del hogar y jugar con las muñecas, por ejemplo. El hecho de que lo veamos como algo especial ya implica un posicionamiento respecto a ello. Y es cierto, yo trabajo por no caer ahí porque es algo que ocurre aunque no me guste. El simple hecho de estar a favor o en contra, ya supone reconocer que el debate existe.

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Yo misma prefiero hacer cosas de “hombres”. En mi casa las herramientas son mías y soy yo quien arregla las cosas y hace los taladros en la pared. No me gusta nada coser ni cocinar. Suerte que mi madre nunca le dio más importancia y siempre nos enseñó a ver las tareas y juegos como algo genérico, y no destinado a ningún género. A mi padre le costó más trabajo, soy consciente de que he sufrido algún episodio machista en mi vida. Aún nos queda un largo camino por delante.

Este año, que ya Manuel tiene tres años y puede ir a actividades extraescolares, les he dado a elegir una actividad a los dos con una sola condición: ambos han de elegir la misma porque yo no puedo estar llevando y trayendo niños de un sitio a otro toda la tadre. El año pasado Carmen eligió Padel. Este año ella y Manuel han elegido ballet. Sí. Los dos. Y a mí me parece una actividad perfecta. Muy completa y enriquecedora. Me encanta que hayan elegido ballet. Y si el año que vienen eligen fútbol pues me gustará igual.

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Creo que deberíamos dar un paso más y  eliminar los prejuicios. Si queremos un mundo más justo y respetuoso tenemos que empezar por educar a nuestros hijos en la igualdad y el respeto. Os enlazo un artículo muy interesante sobre cómo educar en este sentido. 


Porque no hay actividades de niño y actividades de niña, ni juguetes de niño y de niña. Hay juguetes, actividades, niños y niñas. Y cada cual que elija lo que más le guste. Nada tiene que ver con la orientación sexual de cada uno. Y en el caso de que lo tuviera, tampoco debería ser importante ni determinante. De igual manera, no tendríamos que discriminar ni señalar a nadie por el color de su piel, su religión, las fronteras o los ideales. Y menos aún tratándose de niños. Ni entre ellos ni desde los adultos hacia ellos, por supuesto.  

Soy consciente de que es un debate largo. Os animo a opinar y a contarme vuestras anécdotas para enriquecer mi visión. Gracias

4 comentarios
  1. Paula
    Paula says:

    Este es un tema muy peliagudo! Yo estoy totalmente contigo, tenemos que hacer un esfuerzo para que estas cosas no sigan pasando. Es estupendo que Manuel haya elegido ballet y lo disfrute, pero seguro que tu has tenido que aguantar algún comentario salido de tono en este aspecto. Nosotros no le hemos hecho los agujeros de los pendientes a nuestra niña, pensamos que si quiere hacérselos cuando sea mayor que sea su decisión, pero no te puedes imaginar la cantidad de impertinencias que tenemos que aguantar y es que romper el molde es duro. Tenemos que seguir luchando para que cuando nuestros hijos sean mayores no tengan que pasar por lo mismo!

  2. Rocío
    Rocío says:

    Me declaro abiertamente feminista, pero cuando me quedé embarazada, me sorprendí a mi misma deseando tener una niña para ponerle vestiditos y diademas. Luego he tenido un niño y no he sido capaz de ponerle un batón de bebé, porque lo veo “raro”.
    Anda que no hay que estar espabilada para contrarrestar todo el rodillo cultural de la asignación de roles de género… desde la misma cuna. Yo alucino con algunos comentarios que le hacen a mi bebé de 3 meses.
    Este enlace al respecto es muy interesante:
    https://t.co/peizNQqzeI?amp=1

  3. alma
    alma says:

    Hola Ana, tus palabras abren la Caja de Pandora cuando te reunes con mujeres de tu generación, la mayoría profesionales y con estudios superiores. En muchas ocasiones somos nuestro peor enemigo. Me has hecho evocar la experiencia por la que pase meses atrás cuando en un grupo de wassap de antiguas alumnas del colegio, no pude reprimir mi desagrado ante la imagen de un logo que iba acompañado del siguiente título “Día del Orgullo de la Familia Natural”. Te aseguro que después de manifestar mi opinión, en la cena de los 50 años del colegio, no creo que me inviten, y sí lo hacen te aseguro que no llegamos ni a doce, como los apóstoles.

    Discúlpame si la opinión que voy a mostrar respecto al cartel que acabas de compartir en este grupo de antiguas alumnas en algún momento te hiere u ofende, nada mas alejado a mi intención, es solo una reflexión.
    Voy a tratar de describirte como me he sentido esta mañana cuando esa imagen ha saltado de la pantalla a la mesa donde desayunaba con mi familia. Lo que han sentido mis ojos y mi estomago ha sido un revulsivo total. Tanto es así que cuando entre la mezcla de olores, vasos de leche volcados y pegotes de mantequilla y miel me han asaltado esos colores y siluetas, me he quedado pensando… ¿Qué coño es una familia natural? ¿Es mi familia natural?.
    Desconozco el autor de este cartel de rositas y celestes con esas perfectas siluetas enmarcadas en los colores correspondientes. ¿He de imaginar que la criatura del carrito y el que se ve en el vientre materno son niñas mientras que los que están en el fondo celeste son dos maravillosos niños junto a su padre?.
    He de decirte que yo sí me he sentido ofendida, el marco es el siguiente: mis hijas no son princesas de rosa ni pretendo que lo sean e hijos a los que vestir de celestito la vida no me ha dado ni espero príncipe alguno porque como te digo, no tengo princesas. Estoy mas interesada en inculcarles respeto hacia si mismas y hacia terceros que varas para medir y clasificar a sus congéneres. Después nos tiraremos de los pelos cuando lleguen los catálogos de juguetes porque vienen clasificados por géneros y porque deseamos igualdad para nuestras niñas, nos daremos golpes de pecho dandor cada patada a la lengua española para que el lenguaje desde las escuelas y centros oficiales creen un lenguaje no sexista, no discriminatorio que roza ya al absurdo. A mi me enseñaron que la caridad empieza por uno mismo. No pidamos a los demás lo que no sabemos siquiera exigirnos a nosotros.
    Pero independientemente de colores lo que mas me hace cuestionarme si mi familia es natural es que aun entrando en los “cánones” de madre, padre y dos niñas, ¿que es lo no natural?… Si mis hijas han sido fecundadas a través de algún método que no sea mantener relaciones sexuales, ¿son naturales?, si han sido adoptadas ¿son naturales?, si mis hijas no tienen a su padre junto a ellas ya sea bien porque tomé la decisión de ser de ser madre en solitario (sexual o por medidas de reproducción asistida), porque la relación no funcionó o porque la vida se lo llevó antes de que nadie quisiera, ¿son mis hijas y mis familia naturales?.
    ¿y si mis hijas y mi familia aun cuando hayan nacido y se hayan criado dentro de lo que son los “cánones” de una familia natural, que aun desconozco, deciden tener el día de mañana una pareja del mismo sexo? ¿debo de expulsarlas porque han dejado de cumplir los requisitos de naturalidad?.
    Sí la familia es vida y el orgullo hay que sentirlo con independencia de quienes sean los miembros de esa familia y cuales sean sus características.
    Un saludo de mi familia que no se aun cómo clasificar, ahhh y tengo tres perras que son también miembros de la familia…. “Pa” despistar sobre la naturalidad o no de la mía. Buen fin de semana a todas.

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