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Mis noches de bocadillo de mortadela

Confesiones: Me siento mortadela

Mis noches de bocadillo de mortadela

Mis noches de bocadillo de mortadela.

 

¿Dónde esta el emoticono de sentirse como una loncha de mortadela? Seguro que no soy la única mamá que cada noche se siente mortadela en un bocadillo. Loncha estratégica en un sandwich, entre pan y pan. Sin ella no sería un sandwich, pero a ojo solo vemos el pan.

Pues yo cada noche me convierto en mortadela metida entre mis panecillos. De un lado una bebé enganchada en la teta y del otro un niño abrazado a mi espalda. Ocupando solo media cama porque en la otra media está papá y toda la orquesta sinfónica versionando a trompeta una melodía celestial.

He de confesar que me encanta. Mi plan de sandwich y música celestial es uno de mis favoritos los viernes después de una semana frenética. Yo disfruto de mi cama llena de amores. Me gusta el colecho en todo su esplendor.

Y es que aquí, en mi más íntima faceta de mortadela me siento mía y de ellos al mismo tiempo. ¡Y a mí me gusta! Duermo como una bendita y ellos también. Mamá y niños contentos.

El colecho es un tema muy controvertido. Tiene tantos defensores como detractores. Todo el mundo se cree con derecho a opinar. Y no. Es una elección de la mamá, de la pareja, de la familia y de nadie más.

Con Carmen, no coleché, no di el pecho, no portee. Muchos “no” por oír consejos y opiniones. No seguí mis instintos, no confié en mí y como ya os conté, sufrí una depresión postparto grande (os lo enlazo). Aprendí entonces a oírme a mí solamente, a la mamá que soy y que quiero ser.

Y cada día que me acuesto y me siento mortadela me regocijo en el placer que me supone dormir apretada entre mis amores. ¡Qué sabe nadie!