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El sueño del bebé

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Cuando te conviertes en mamá, el significado de la palabra trasnochar cambia radicalmente de matiz. Ya no suena a musica disco, amigos y copas. Ahora suena a llanto, bostezos y desesperación. Es mejor que te hagas a la idea de que ya no vas a volver a dormir como lo hacías antes de ser mamá. Pero no pierdas la esperanza, hay algunas fórmulas que pueden ayudarte a pasarlo de forma más llevadera.

En este tema, he de confesaros que he cambiado mucho mi punto de vista desde que empecé en mi andadura como mamá. A Carmen bebé le aplicamos el famoso Método Estivil con tan solo tres meses. Por aquel entonces, yo no contemplaba el colecho, no daba el pecho y no había asumido que dormir toda la noche del tirón ya no era una opción posible. Cayó en mis manos el “Duérmete niño” y me pareció mi salvación.

Os prometo que yo estaba convencida de que era lo mejor para mi bebé y para nosotros. La dejé llorar tal y como pauta el método hasta que una semana después empezó a dormir como una bendita de 9 a 9 con un par de biberones por medio. Lo hice convencida. Segura de que era lo mejor para ella.

A día de hoy lo pienso y me muero de la pena. Ahora mismo no lo volvería a hacer. No lo he vuelto a hacer, de hecho. Manuel durmió en mi cama hasta que nacio Gloria y ahora duerme ella conmigo. Los dos han tomado pecho. Colechar favorece y facilita enormemente la lactancia. Y la lactancia, en mi opinión, facilita y favorece el sueño de la mamá y el bebé sin necesidad de forzar los ritmos. Sin llantos.

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Sabiendo que he llegado a esta postura partiendo del extremo opuesto, puedo deciros que en mi experiencia es mucho mejor enseñarlos a dormir durmiendo. Los bebes aprenden por imitación. Están conectados con los biorritmos de las mamás. Llevan 9 meses dentro de nosotras, necesitan nuestro olor, nuestro calor y nuestro ejemplo. Y nosotras, o yo, necesito sentirlos cerca, saber que respiran.

En mi caso, las primeras semanas duermo sola con mi bebé, hasta que la lactancia se instaura y las molestias del parto desaparecen. Hasta que me recupero y mi bebé empieza a diferenciar el dia de la noche y a dormir más seguido. La cuarentena más o menos. A partir de ahí todo es más fácil. Para mí es más cómodo dar el pecho que el biberón, sobre todo para dormir. Lo doy tumbada y casi ni me desvelo.

Imagino que cada mamá tendrá su versión, pero yo que he probado los dos extremos, no tengo dudas. Soy una mamá de colecho y teta. Me encanta. Mucho.

Si os apetece os animo a dejarme un comentario con vuestra experiencia y opinión.

 

 

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Lactancia

 

Ana Cuesta dando el pecho a su segundo hijo, Manuel

Escribo mis post desde el móvil y con una mano mientras doy teta. Es el único rato que tengo tranquila. La lactancia materna con Gloria está siendo un verdadero disfrute como mamá. Pero he de reconocer que mis inicios en esta práctica hace siete años con Carmen no fueron para nada fáciles. Lo pasé realmente mal. Ella nació con frenillo y yo era una mamá inexperta. Novata. Nerviosa.  No eran buenos ingredientes para empezar. Mi obsesión por dar el pecho me costó dolor, lágrimas y una depresión postparto.

Había leído varios libros sobre lactancia materna y estaba decidida a conseguirlo. Parecía de lo más sencillo y natural. Ciertamente lo es cuando funciona, pero no siempre funciona. ¿Porqué a mí no me funcionaba? Hay muchos factores a tener en cuenta para que dar el pecho a tu bebé sea un disfrute o se convierta en una pesadilla. Os comento lo general y otro día os hablo en detalle de lactancia y de sueño del bebé, que para mí van muy unidas.

Lo primero y mas importante es la elección de la madre. Tú como mamá, ¿qué quieres? Es una elección muy personal y por nada debe ser juzgada. Es nuestra maternidad, nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestro bebé y nuestra decisión. Podemos leer, informarnos o escuchar opiniones, pero nosotras decidimos.

Para ello, yo me centraría en nuestro deseo y en nuestra circunstancia personal. Por ejemplo, si vamos a poder disfrutar de una baja larga o no, si vamos a colechar o no, si tenemos más hijos, si estamos dispuestas al sacrificio que supone instaurar bien la lactancia, si tenemos ayuda en casa, si papá nos apoya, etc. Son muchos factores los que debemos sopesar. Me refiero siempre a mamás sanas y bebés sanos a término basándome en mi propia experiencia.

Si finalmente elegimos dar el pecho al bebé, ¿vamos a disfrutarlo, no? Es muy importante el contacto piel con piel las primeras horas y los primeros días, sin interferencias, sin visitas, sin más preocupaciones que mirar, oler y sentir a nuestro bebé. En mi caso el colecho y el porteo han sido claves para el éxito. Debemos tener paciencia, al principio es muy pesada, nos ocupa todo el tiempo. Pero poco a poco el tiempo que el bebé mama es cada vez más rápido y más espaciado.

La verdadera clave del éxito es la confianza en tu instinto maternal. No oigas a abuelas y vecinas, tú eres la madre y tú sabes todo lo que tienes que saber. No siempre que llora es por hambre, de hecho son las menos veces. Los bebés piden teta para que los cojas, porque quieren mamá, porque tienen frío, calor, dolor o cualquier cosa. Los primeros meses la teta es todo lo que quieren, no necesitan más. Dásela. Date al tu bebé y “bienacostúmbralo” a tenerte siempre, noche y día. Gástalo de cogerlo en brazos y achucharlo. ¡Notarás que al olerlo y besarlo te sube la leche!

Y si, por las razones que sean, decides no dar el pecho, quédate tranquila, tu bebé estará igual de estupendo si te tiene a ti consigo y lo “bienacostumbras” igual. ¡Disfruta, mamá que se acaba pronto! Casi todo lo demás puede esperar.