Entradas

Ana cuesta y sus hijos

CONFESIONES: Ser madre te cambia la vida

Ana cuesta y sus hijos

Ana cuesta y sus hijos.

Ser madre te cambia la vida… Aprovecha ahora que luego ya no podrás… Disfruta tú que puedes… Cuando tengas hijos no tendrás tiempo de nada… Qué mamá no ha escuchado éstas y otras tantas afirmaciones por el estilo. Desde luego pareciera que ser mamá es una condena. Que cuando nazca tu hijo te convertirás en esclava. Que no podrás salir, no irás más a la peluquería, ni de copas, ni al cine, ni de viaje. Nada.

Un poco es así… jijijiji… sobre todo al principio, en el post parto. Pero no para siempre, ¡que no cunda el pánico! Hay vida más allá de la cuarentena y por supuesto hay vida más allá de la maternidad. Es una etapa preciosa y finita que no volverá más. Disfrútala. El resto del mundo y de planes seguirán estando ahí cuando tu hijo crezca. Todo eso que hacías y que ahora ves imposible lo vas a volver a hacer y además otras muchas cosas nuevas que descubrirás gracias a tu maternidad. Date tiempo.

Es cierto que ser madre te cambia la vida. Mucho. Muchísimo, te la pone del revés. Es una sacudida brutal. Ya no volverás a dormir del tirón en varios meses o años, olvídate de ir sola al baño, de quedarte remoloneando en la cama un domingo, de tener tiempo libre o aburrirte, de poder acostarte con tu pareja cuando te apetezca (os enlazo un post muy divertido sobre sexo después de la maternidad), o de ir al teatro en un tiempo por ejemplo. 

Todo cambia. Tu cuerpo cambia, tu rutina cambia, tus prioridades cambian. Eso sí que cambia. Tu casa cambia. ¡Hasta el papel higiénico cambia! Cuando tu bebé descubra que puede tirar y tirar de él y que no se acaba, tendrás caminos de papel por toda la casa. Vas a tener las paredes pintadas con colores de cera a rayones con forma de árbol o caracol, tu despacho poco a poco será un cuarto de juegos hasta que ya no haya despacho , solo cuarto de juegos. Tu cama parecerá el camarote de los hermanos Marx. Y eso es solo el principio.

 

Todo cambia. Pero tu vida no desaparece. Antes de que te des cuenta volverás a ser la que eras en una versión mejorada 2.0. Encontrarás la libertad en otras cosas, sentirás que el amor no tiene límites, disfrutarás de un beso como nunca antes, vivirás la ilusión con otros ojos, conocerás lo que es estar agotado hasta decir basta y que aún así no dices basta.

Tómate con calma el post parto y los primeros meses. No tengas prisa por nada. Confía en que todo va a volver a su sitio. El puzzle ahora tiene una pieza más y hay que aprender a encajarla. Pero cuando lo hagas verás que es mucho más bonito. Las cosas pueden cambiar en un segundo. Disfruta de lo realmente importante.

Tu bebé. Tu hijo.

 

Manuel buceando

Cómo enseñar a nadar a tu hijo

Llega el verano, el calor, las piscinas y la playa. Es el momento de enseñar a nadar a nuestros hijos. Yo he enseñado a los míos en pocos días y sin traumas ni presiones ni cursillos. Jugando. O eso creen ellos. En realidad mi objetivo es que aprendan a no ahogarse. No me gusta apuntarlos a talleres de natación antes de que naden, me fío más de mí que de nadie y quiero compartir con ellos ese aprendizaje.

La mejor opción, pues, es que seamos las mamás y papás quienes nos pongamos con nuestros hijos a esta tarea. Ellos confian en nosotros por encima de todo y estarán más relajados si estamos con ellos en esto y sienten que estamos seguros y convencidos de lo que hacemos. Así que mi consejo es que no los apuntéis a clases de natación, al menos hasta que sepan nada o corremos el riesgo de que ocurra justo lo contrario y le cojan miedo al agua.

Es muy importante nuestra actitud. Fuera miedos y tensiones. Estamos jugando y es muy divertido. Asumamos que van a tragar agua y que hay que dejarlos probar, equivocarse y que asuman riesgos. Confiemos en que son capaces. Nuestros hijos han de vernos seguros. Decididos. Relajados.

El objetivo del juego es conseguir que  sean capaces de saltar al agua y agarrarse al bordillo ellos solos. Con eso sabremos que si se caen al agua no se ahogarán. Así que fuera manguitos y fuera miedos. Poco a poco. En dos semanas debe estar superado y no necesitamos mas de 10 min al día. El juego se llama ¡vamos a saltar! Y se juega así:

Mamá o papá se ponen en el agua, muy cerca del bordillo y de la escalerilla. Nuestro hijo salta y nosotros lo cogemos. El primer dia sin asumir riesgos, que coja confianza. Lo cogemos antes de que meta la cabeza bajo agua y lo acompañamos directos al bordillo o la escalerilla sin que se nos agarre al cuello como un mono. Así conseguimos por un lado pierda el miedo, y por otro, que interiorice el camino de vuelta a tierra firme.

Cuando el paso uno esté asumido en un par de días o tres, hacemos lo mismo pero un salto de cada tres dejamos que la cabeza se hunda en el agua. Si sale asustado le quitamos importancia, nosotros lo felicitamos por lo bien que lo hace y lo invitamos a repetir. Debemos quitarle importancia y gravedad. Es un juego.

Carmen buceando

Carmen buceando.

Poco a poco cada vez dejaremos que se hunda más y nos pondremos un poco más lejos para, en vez de acompañarlo hasta la escalera, soltarlo una cuarta antes. Y así progresivamente hasta que en diez días, y sin darse cuenta, nuestro hijo es capaz de saltar, girarse y agarrar el bordillo solito. ¡Ya sabe nadar!

Ya podemos felicitarlo xq es todo un campeón y empezar a complicar la ecuación hasta que no tengamos que estar dentro del agua y puedan saltar y cogerse al bordillo solos. Para esto podemos proponerle que salte como un avión, como un tigre, una princesa o una roca. Les encanta hacer saltos animados y se olvidan del objetivo que es que aprendan a nadar.

Por supuesto, no dejemos nunca  nuestros hijos en el agua sin supervisión de un adulto.

 

Os muestro un vídeo explicativo para que veáis en vivo y en directo lo que os cuento:

 

embarazo_lactancia

Lactancia

 

Ana Cuesta dando el pecho a su segundo hijo, Manuel

Escribo mis post desde el móvil y con una mano mientras doy teta. Es el único rato que tengo tranquila. La lactancia materna con Gloria está siendo un verdadero disfrute como mamá. Pero he de reconocer que mis inicios en esta práctica hace siete años con Carmen no fueron para nada fáciles. Lo pasé realmente mal. Ella nació con frenillo y yo era una mamá inexperta. Novata. Nerviosa.  No eran buenos ingredientes para empezar. Mi obsesión por dar el pecho me costó dolor, lágrimas y una depresión postparto.

Había leído varios libros sobre lactancia materna y estaba decidida a conseguirlo. Parecía de lo más sencillo y natural. Ciertamente lo es cuando funciona, pero no siempre funciona. ¿Porqué a mí no me funcionaba? Hay muchos factores a tener en cuenta para que dar el pecho a tu bebé sea un disfrute o se convierta en una pesadilla. Os comento lo general y otro día os hablo en detalle de lactancia y de sueño del bebé, que para mí van muy unidas.

Lo primero y mas importante es la elección de la madre. Tú como mamá, ¿qué quieres? Es una elección muy personal y por nada debe ser juzgada. Es nuestra maternidad, nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestro bebé y nuestra decisión. Podemos leer, informarnos o escuchar opiniones, pero nosotras decidimos.

Para ello, yo me centraría en nuestro deseo y en nuestra circunstancia personal. Por ejemplo, si vamos a poder disfrutar de una baja larga o no, si vamos a colechar o no, si tenemos más hijos, si estamos dispuestas al sacrificio que supone instaurar bien la lactancia, si tenemos ayuda en casa, si papá nos apoya, etc. Son muchos factores los que debemos sopesar. Me refiero siempre a mamás sanas y bebés sanos a término basándome en mi propia experiencia.

Si finalmente elegimos dar el pecho al bebé, ¿vamos a disfrutarlo, no? Es muy importante el contacto piel con piel las primeras horas y los primeros días, sin interferencias, sin visitas, sin más preocupaciones que mirar, oler y sentir a nuestro bebé. En mi caso el colecho y el porteo han sido claves para el éxito. Debemos tener paciencia, al principio es muy pesada, nos ocupa todo el tiempo. Pero poco a poco el tiempo que el bebé mama es cada vez más rápido y más espaciado.

La verdadera clave del éxito es la confianza en tu instinto maternal. No oigas a abuelas y vecinas, tú eres la madre y tú sabes todo lo que tienes que saber. No siempre que llora es por hambre, de hecho son las menos veces. Los bebés piden teta para que los cojas, porque quieren mamá, porque tienen frío, calor, dolor o cualquier cosa. Los primeros meses la teta es todo lo que quieren, no necesitan más. Dásela. Date al tu bebé y “bienacostúmbralo” a tenerte siempre, noche y día. Gástalo de cogerlo en brazos y achucharlo. ¡Notarás que al olerlo y besarlo te sube la leche!

Y si, por las razones que sean, decides no dar el pecho, quédate tranquila, tu bebé estará igual de estupendo si te tiene a ti consigo y lo “bienacostumbras” igual. ¡Disfruta, mamá que se acaba pronto! Casi todo lo demás puede esperar.

 

Mis noches de bocadillo de mortadela

Confesiones: Me siento mortadela

Mis noches de bocadillo de mortadela

Mis noches de bocadillo de mortadela.

 

¿Dónde esta el emoticono de sentirse como una loncha de mortadela? Seguro que no soy la única mamá que cada noche se siente mortadela en un bocadillo. Loncha estratégica en un sandwich, entre pan y pan. Sin ella no sería un sandwich, pero a ojo solo vemos el pan.

Pues yo cada noche me convierto en mortadela metida entre mis panecillos. De un lado una bebé enganchada en la teta y del otro un niño abrazado a mi espalda. Ocupando solo media cama porque en la otra media está papá y toda la orquesta sinfónica versionando a trompeta una melodía celestial.

He de confesar que me encanta. Mi plan de sandwich y música celestial es uno de mis favoritos los viernes después de una semana frenética. Yo disfruto de mi cama llena de amores. Me gusta el colecho en todo su esplendor.

Y es que aquí, en mi más íntima faceta de mortadela me siento mía y de ellos al mismo tiempo. ¡Y a mí me gusta! Duermo como una bendita y ellos también. Mamá y niños contentos.

El colecho es un tema muy controvertido. Tiene tantos defensores como detractores. Todo el mundo se cree con derecho a opinar. Y no. Es una elección de la mamá, de la pareja, de la familia y de nadie más.

Con Carmen, no coleché, no di el pecho, no portee. Muchos “no” por oír consejos y opiniones. No seguí mis instintos, no confié en mí y como ya os conté, sufrí una depresión postparto grande (os lo enlazo). Aprendí entonces a oírme a mí solamente, a la mamá que soy y que quiero ser.

Y cada día que me acuesto y me siento mortadela me regocijo en el placer que me supone dormir apretada entre mis amores. ¡Qué sabe nadie!

 

cohecho_bebe

COLECHO ENTRE HERMANOS

cohecho_maternidad

 

Voy a empezar este post por la definición de “colecho”. He de reconocer mi asombro cuando busqué en el diccionario de la Real Academia Española y no encontré el término. Con lo habitual y antiguo que resulta su uso entre las familias con bebés, ¿cómo puede ser que no exista oficialmente? De cualquier manera, aunque el término no esté reconocido, la práctica si que lo está y no exenta de controversias. En mis ocho años de mamá he escuchado tantas opiniones enfrentradas al respecto que me moría por escribir un post sobre el tema.

cohecho_maternidad

Ya sabeis que mi posición como mamá es que cada uno en su casa haga las cosas como mejor le parezcan y que cada madre sabe mejor que nadie lo que necesitan sus hijos. Amor y respeto por encima de todo. Lo demás son detalles. En nuestro caso el cohecho es una práctica habitual y que considero muy positiva, sobre todo para mí y en el primer año de vida del bebé.

Aunque no haya encontrado la palabra en la RAE, sí que he encontrado muchísimos estudios científicos sobre los beneficios e inconvenientes del “colecho”. En todos ellos se ciñen a estudiar el colecho  entre los padres y el bebé. Pero no he encontrado ninguno que hable del colecho entre hermanos. Y es que a partir del año, cuando nuestro bebé ya es mas autónomo, a mí me parece que es una posibilidad que puede ser de lo mas oportuna. ¡Aunque ya sabéis que yo soy una mamá-mortadela!

cohecho_maternidad

Ya sea para defender el colecho o para criticarlo, todo el mundo opina. Cada vez que me dicen algo al respecto se me pasa la misma idea por la cabeza: Este es un tema muy íntimo, no hay lugar a opiniones. Además, la mayoría de la gente que opina en contra nunca ha colechado. Yo pienso que si el cohecho no se alarga excesivamente no tiene porqué afectar a la intimidad ni a la sexualidad de la pareja. Ya sea colechando o no la pareja esta criando. No solo cría la madre. Deberían los dos estar igual de involucrados en la crianza y cuando se acaba de tener un bebé, duermas donde duermas dormirás poco y mal.

cohecho_maternidad

Y con respecto a la vida sexual de la pareja, no creo  que sea el colecho lo que se interpone entre ambos, sino la maternidad y la paternidad en sí. Ambos padres están en otra cosa. Es así naturalmente. Es así en los animales. Un bebé humano es bebé dos años. No digo que vayamos a estar dos años sin tener sexo, pero si que éste se ve eclipsado por el niño, coleche o no. Os enlazo un post genial de una amiga sobre sexo después de la maternidad.

Entre las ventajas mas conocidas del colecho están: que favorece la lactancia materna, que mejora la adaptación del bebe al sueño nocturno, que hace que se reduzcan los despertares y los llantos, que mantiene al bebe calentito y seguro y que favorece el apego. Y para paliar el posible inconveniente de la intimidad cuando la vida de pareja ya empieza a volver a su ser en mi casa hemos dado con la solución perfecta. Hemos descubierto el COLECHO ENTRE HERMANOS.

 

Gloria y Manuel duermen juntos casi todas las noches, de forma natural, por ellos mismos. Disfrutando así de las ventajas del colecho y dejando a sus papis un espacio de intimidad si quieren tenerla y no llegan exhaustos a la cama.

cohecho_bebe