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Vuelta al cole

CONFESIONES: La vuelta al cole

¡Llegó el día, por fin! ¡Bendito colegio! ¡Qué contenta estoy!

¡Ay mi niño, que es muy chico! Pobrecito, qué madrugón. Tantas horas allí solito, sin su mamá. ¡Ya tendrá tiempo de aprender! Si es aun mi bebé.

¡Qué ganas tenía de tener tiempo para mi! Si donde mejor están es en su cole, con sus amigos. Qué bien se lo pasan.

Bien podría parecer una conversación entre dos mamás con puntos de vistas muy distintos en referencia a la vuelta al cole. Pero no. Son todas las cosas que se me han pasado a mí por mi cabeza esta semana previa al esperado momento.

Y es que este verano ha sido muy largo. Casi muero en el intento. Sin vacaciones en la playa ni en ningún lado. En casa. Sola con mis tres niños casi todo el tiempo y con el propósito de lanzar este blog.

Fiel a mi espíritu y a mis ideas, he intentado ser una mamá optimista, organizada, precavida e ingeniosa. Disfrutar del tiempo y aprovecharlo al máximo. Tareas, trabajo, juego, piscina, planes, descanso. Todo tiene su momento. Pero el calor de Sevilla no ayuda y tres meses sin cole es mucho tiempo. Y ha llegado un momento en el que las fuerzas han empezado a flaquear, la inspiración se me ha secado y ya no sabía que hacer con mis niños.

El espejismo del colegio se dibujaba de lo más atractivo. Las dos últimas semanas de agosto han sido de pura supervivencia. Malamadre total. He sacado el armamento tecnológico y quitado las restricciones. Hemos abusado de comida PRE-cocinada y por encargo. Roto los horarios, las rutinas y el orden. Desastre total. O vacaciones a la desesperada. Llamémoslo como queramos. Sobrevivir hasta que empiece el cole y todo vuelva a su lugar es un buen resumen de mi final de verano.

Recuerdo que cuando era mamá primeriza y solo tenía una niña, no entendía porque las otras mamás estaban deseando que empezase el cole. ¡Ilusa de mí! Todo te cae encima. Ahora las entiendo. ¡Y tanto! ¡Bendito colegio!

Cierto es que cuando este acabando el curso me veré igual de desesperada pero en el otro lado de este discurso, deseando que empiecen las vacaciones para poder descansar. ¡Pero, si en vacaciones tampoco descanso!

Llego pues, a la conclusión habitual en todos mis debates sobre maternidad: Ser mamá es el trabajo más duro y mas apasionante que hay.  No descansaremos nunca así que disfrutemos mientras dure y sintámonos afortunadas por ello.

Podéis dejarme un comentario contandome qué tal vuestro verano y vuestra vuelta al cole! Gracias!