La fotografía social y urbana nace de la necesidad de mirar, de estar presente y de entender el mundo a través de las personas que lo habitan. No es un encargo ni un producto; es una forma de estar atenta a la vida, a lo que ocurre en la calle, a los gestos cotidianos, a los silencios y a lo que no siempre se ve a primera vista.
Mis imágenes surgen de caminar sin prisa, de observar y de dejar que las escenas aparezcan. Fotografío personas en su contexto real: calles de Sevilla, viajes, otras culturas, mercados, miradas anónimas, momentos que no se repiten. Me interesa lo humano, lo imperfecto, lo verdadero.
Esta fotografía no busca intervenir ni dirigir. No hay poses ni artificios. La cámara se convierte en una herramienta de escucha, en una forma de acompañar la escena sin alterarla. Trabajo desde la intuición y la sensibilidad, dejando que la luz, el entorno y la emoción del momento construyan la imagen.
En esta parte de mi trabajo hay una mirada más personal, casi íntima. Es una fotografía que se acerca al lenguaje del reportaje, de la crónica visual y de la fotografía de autor. Imágenes que no explican todo, pero sugieren; que no buscan gustar, sino contar algo.
Fotografiar la vida en la calle es también una forma de entenderla: aceptar su ritmo, su diversidad y su belleza imperfecta. Cada imagen es un fragmento de realidad, una pequeña historia abierta que sigue viva más allá de la fotografía.
Este trabajo forma parte de mi identidad como fotógrafa. Es el lugar desde el que miro y desde el que entiendo la imagen: como memoria, como testimonio y como forma de estar en el mundo.
Si quieres más información sobre precios, localizaciones o tipos de reportajes, estaré encantada de responderte si contactas conmigo.